Benedetto Croce plantea que el arte está relacionado con la intuición, pero se refiere a una intuición diferente que es más compleja que la habitual. Afirma que hay un tipo de intuición general y otra expresiva. En esta última ubica el arte.
¿Qué entiende el autor al hablar de intuición expresiva? Considera que hay personas que tienen más aptitud que otros y mayor disposición para expresar plenamente ciertos complejos estados de ánimo. Al lenguaje corriente lo llama artista y en una definición más pretenciosa lo llama obras de arte. Ellos son quienes están dotados de esta intuición expresiva.
El hecho artístico o estético condensa a toda la ciencia del conocimiento intuitivo y expresivo. No existe una separación entre una intuición común y otra artística, sino una sola estética que se manifiesta en ese hecho estético.
Croce se pregunta si el hecho estético consiste sólo en el contenido o en la sola forma, o en la forma y en el contenido a la vez. Por contenido o materia entiende la emocionalidad no elaborada estéticamente o las impresiones. En cambio, por forma interpreta la elaboración, es decir, la actividad espiritual de la expresión.
Rechaza la idea que entiende el acto estético sólo como el contenido, así como aquella otra que lo hace consistir en la adición de la forma al contenido, o sea en las impresiones más las expresiones. Refuta estas dos para afirmar que en el acto estético las impresiones surgen de la expresión elaborada y formada. “El acto estético es, por lo tanto, forma y nada más que forma”, afirma Croce. Si bien el contenido es transformable en forma, solamente cuando haya sido transformado tendrá cualidades determinables y recién entonces tendrá contenido estético.
Croce toma la hipótesis de que el arte es imitación de la Naturaleza y explica por qué no está de acuerdo con ella. Disiente cuando se considera a la imitación como una reproducción mecánica y propone entender la imitación no como copia fiel y mecánica sino como idealización y representación intuitiva de aquello que nos rodea. Aquí podemos hacer una vinculación con la concepción hegeliana quién no aceptaba la concepción de arte como simple imitación de la naturaleza.
El autor toma como ejemplo la fotografía. Explica que cuando esta tiene algo de artística lo es porque transmite la intuición del fotógrafo, su punto de vista y su actitud. Podemos argumentar que aquello que se destaca en esta disciplina no es la reproducción mecánica de la naturaleza (si bien tiene un gran valor en diversas ocasiones) sino la contemplación del fotógrafo sobre una situación o un objeto a través de su sensibilidad. La fotografía, por sus características técnicas (la cámara posee un encuadre propio), es indefectiblemente subjetiva al recortar una parte de la realidad. En ese recorte subjetivo entra la mirada del autor, que está atravesada por la forma en que la presenta y necesariamente va a transmitir diversos sentimientos que podrán coincidir o no con los del espectador. Por otro lado, existen a su vez diversos elementos, como la iluminación por ejemplo, que afectan la connotación de la imagen.
Si optásemos por ponemos del otro lado y justificamos la afirmación de Croce podemos decir que la fotografía no es arte del todo porque el elemento natural permanece ineliminable e insubordinado.
Se pregunta si frente a una fotografía, por más perfecta que sea, experimentamos una satisfacción plena. La respuesta a esto deberá depender de la postura que tomemos: aquella que plantea Croce o la opuesta.
El autor afirma que el arte es conocimiento y forma porque no pertenece al sentimiento y a la materia psíquica debido a que la intuición es conocimiento libre de conceptos, por más simple que sea la percepción de lo real.
Teoría de los sentidos estéticos
De acuerdo al autor, esta teoría presenta un error al buscar una transformación del contenido a la forma. Se pregunta acerca de cuántas impresiones sensibles pueden entrar en las expresiones estéticas y cuáles tienen que entrar necesariamente. Su respuesta lo conduce a pensar que todas las impresiones pueden entrar en la expresión o formaciones estéticas pero que ninguna tiene que entrar necesariamente. Afirma que no es más que una ilusión creer que una pintura nos da impresiones simplemente visuales. En este sentido, coincidimos con esta observación del Croce debido a que la percepción no afecta jamás a un solo sentido. Toda persona que contempla una obra lo hace con todos sus sentidos y carga emocional. Si bien es probable que haya un sentido que tome mayor importancia frente a determinada obra de arte, todos son afectados por ella. La relación que se crea entre el espectador y la obra varía entre las personas que la observan.
Croce afirma que cada expresión es única y explica la indivisibilidad en la obra de arte. Afirma que cualquier división anula la obra. Por ejemplo, al dividir un poema en párrafos obtenemos un fragmento del mismo pero ya no un poema. ¿Cómo consideraría Croce un video clip donde existe una fragmentación de la imagen?
Podríamos nombrar otras características del arte que son su acción libertadora y purificadora. Es libertadora porque arroja la pasividad al exterior. Al elaborar las impresiones, el hombre se libera de ellas. Podemos estar de acuerdo con esta afirmación ya que esa liberación de la cual habla el autor podríamos observarla como un posible binomio: es factible que ese sentimiento se dé tanto en el artista que hace la obra como en el espectador. Y así se logra la purificación.
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