Necesidad y fin del arte
George Hegel en el texto se refiere a la belleza y plantea que lo bello ha sido representado como un sufrimiento, como algo puramente subjetivo. Se interesa por el papel de lo bello en el arte. Afirma que hay tres aspectos del sentido común que representan la idea de lo bello en el arte.
Ellos son:
1- El arte no es un producto de la naturaleza sino de la actividad humana.
2- Está esencialmente hecho para el hombre y, como se dirige a los sentidos, recurre más o menos a lo sensible.
3- Tiene su fin en si mismo.
Desarrolla la primera proposición e indica varios prejuicios que se propone refutar. Ellos son:
El arte se aprende conforme a las reglas
El autor explica que esta opinión es reduccionista al tomar simplemente la parte exterior, mecánica y técnica del arte. La parte espontánea del artista no es valorada bajo esta concepción. Aclara que todo arte puede aprenderse con trabajo y hábito pero que no sólo es importante que lo haga a la perfección sino que ponga emoción y que transmita sentimientos. Esto sólo puede lograrse cuando el propio artista se involucra con lo que hace. Por lo tanto, la parte técnica indefectiblemente debe estar unida a la emocional.
Las obras de la naturaleza son superiores a las obras de arte
Este principio se basa en que los productos que salen de las manos de los hombres son inanimados, mientras que los de la naturaleza son orgánicos y vivientes. Concluye que las creaciones del arte son más elevadas que los productos de la naturaleza porque ninguna existencia real expresa lo ideal como lo expresa el arte. Afirma que el espíritu da a sus creaciones una perpetuidad que no tienen los seres de la naturaleza. ¿Pero porqué deberían competir el arte y la naturaleza?
Los consideramos como dos hechos totalmente diferentes que no tienen que competir entre sí sino complementarse. La postura de Hegel parece ser un tanto extrema ya que ninguna de las dos es superior a la otra, sino diferentes. ¿Se podría decir que la creación de un artista, producto de sus sentimientos y emociones es superior a la naturaleza misma en la que se inspiró?
Por otro lado, la naturaleza también conmueve al ser humano, por más que no esté el espíritu del artista mediante.
La naturaleza es obra de Dios, de su sabiduría y de su bondad; los monumentos de arte no son más que obras del hombre.
Refuta esto diciendo que hay algo de divino en el hombre y que lo divino se manifiesta en él en una forma mucho más elevada de la naturaleza. Dios obra en el hombre y por el hombre, afirma.

Principios y origen del arte
Hegel afirma que el arte está reconocido como una creación del espíritu. “El arte tiene su origen en el principio de la virtud del cual el hombre es un ser que piensa, que tiene conciencia de sí; es decir, que no existe solamente, sino que existe para sí…”
El autor explica que esta conciencia sobre sí mismo la obtiene el hombre de dos maneras: una teórica, por la ciencia, la otra práctica, por la acción.
Refuta dos ideas. La primera se refiere a que el fin del arte es crear una sensación de placer y la segunda considera el gusto como sentido bello. Con respecto a la primera, dice que la sensación es puramente subjetiva e individual y que no aporta más que clasificaciones arbitrarias y artificiales. Aceptamos esta opinión al considerar que una obra produce diferentes sensaciones y emociones en sus contempladores. Pues entonces aquí entra en juego la subjetividad.
Acerca del gusto dirá que éste, considerado como sentido de lo bello, no puede penetrar en la naturaleza íntima y profunda de los objetos ya que ésta no se revela a los sentidos ni incluso al razonamiento, sino a la razón.
El arte ocupa un lugar intermedio entre la percepción sensible y la abstracción racional. Se distingue de la primera en que no se obstina en lo real sino en la apariencia, en la forma del objeto y no siente la necesidad de consumirlo, de utilizarlo. Difiere de la ciencia se interesa por el objeto particular, en una imagen de verdad.
Fin del arte
La opinión más frecuente respecto al fin del arte es la imitación. Pero ¿para qué reproducir lo que ya da la naturaleza?, se pregunta Hegel. Pues la copia quedará siempre por debajo del original. Sostiene que lo que le place al ser humano no es imitar, sino crear y que el arte representa ideas sirviéndose de las formas de la naturaleza como símbolo para expresarla. La expresión no es la finalidad del arte, aclara, así como tampoco lo es el perfeccionamiento moral.
Hegel explica que el arte se dirige al sentido de lo bello. Agrega que cuando sus obras son puras su efecto sobre las almas es saludable, pero que no tiene como fin inmediato producirlo. Entonces, ¿existen obras puras?, ¿cómo las consideraría el autor?
El texto concluye afirmando que el fin verdadero del arte es representar lo bello. ¿Podemos saber con exactitud qué debemos considerar como tal? Pues no podríamos escribir un procedimiento acerca de las reglas que convierten a una creación artística en bella y si bien tal vez nos acerquemos a algunos conceptos y podemos extraer afirmaciones e hipótesis, asignándoles un carácter universal lo cual es prácticamente imposible.
Como hemos visto, existen muchas maneras de considerar qué es lo bello, artístico, y qué no lo es. Cuando la subjetividad adquiere un valor tan importante como lo hace en el arte, es imprescindible tener en cuenta que las nuevas tesis que se plantean sólo aportan otro punto de vista al tema, pero no constituyen una por ello una verdad absoluta.
